DOS CUERPOS EN (DES)BORDE

Dos cuerpos comparten un espacio atravesado por imágenes, memorias y resonancias. Lejos de buscar representar una historia, la obra propone habitar un estado: el de aquello que excede los límites de la forma, del gesto y de la identidad. En esta experiencia donde danza, performance e imagen dialogan, el movimiento es explorado como un archivo vivo y un acontecimiento en devenir; un territorio no representacional donde cada acción deja una huella temporal y cada repetición modifica el presente.

A través del cruce con el sistema S.O.R.M (Sistema de Observación y Lectura del Movimiento), la propuesta se activa como un campo de experimentación semióticoestético. Entre la proximidad y la distancia, entre la sincronía y el desfase, los cuerpos construyen una cartografía inestable donde las variaciones, intensidades, apoyos y desplazamientos operan como unidades relacionales.

Dos cuerpos en desborde invita al espectador a suspender el juicio interpretativo para sumergirse en una ética de la atención, percibiendo el tiempo como una materia elástica y reflexionando sobre la fragilidad de la presencia y la potencia de aquello que permanece aun cuando parece desaparecer.

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